sábado, julio 25, 2015

Ayuda mutua

La cuestión ¿Quién debe ayudar a quién? atraviesa el Trabajo Social cual río Tajo a la Península Ibérica. Es una reflexión que está presente en todos los debates previos a cualquier formulación de proyectos e intervenciones en la mayoría de equipos sociales. Ese saber experto que poseemos (los/as trabajadores/as sociales) no es suficiente, además de inadecuado en multitud de ocasiones. Es fundamental que comprendamos que no tenemos por qué estar actuando constantemente de consejeros/as facilitando que la costumbre se convierta en paternalismo (Smale, Tuson, Statham, 2003).

Siguiendo las palabras de Enrique Pastor (2013) :

“Las redes entendidas como capacidades para aportar ayuda y apoyo real y duradero a personas, familias e instituciones, nos proporcionan un enfoque circular que integra el contexto sociocultural y económico en la resolución de los problemas, incidiendo en la importancia de intervenir en la red social de las personas”.
Detectar los espacios y las posibilidades de cimentar estos lugares para forjar la ayuda mutua facilita la fluidez de construcción de redes de calidad en las comunidades.


Por ello, propiciar la ayuda entre iguales tiene resultados extraordinarios.

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